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miércoles, 6 de junio de 2007

¿TICS? (2)

A vueltas con las tics.
Decía ayer, y no es un tópico, que el encargado de la revista de mi instituto me ha pedido un pequeño escrito sobre el uso de las tics en mi asignatura. Insisto en ello: nada, cuatro líneas.
Pienso que tal demanda admite muchas respuestas, además de múltiples comentarios.
Me gustan las clasificaciones, me ayudan a entender el mundo. He leído recientemente que los distintos recursos que ofrecen la informática e Internet pueden clasificarse en tres grandes grupos:
Herramientas de información.
Herramientas de producción.
Herramientas de comunicación.
Ayer hablé de cómo habíamos incorporado los procesadores textuales y los recursos de Internet de forma gradual en la producción de material didáctico. Los primeros forman parte de las herramientas de producción, los segundos son herramientas de información.
Podría adoptar otro enfoque, explicar en qué medida hemos incorporado las tics, las dichosas tics, en nuestros objetivos pedagógicos. Es decir, no se trata de explicar si utilizamos las herramientas informáticas, sino si enseñamos a los alumnos cómo utilizarlas.
Empezaré por las herramientas de información. Existen algunas páginas web que se han convertido en instrumentos muy útiles para los alumnos. La página de la Real Academia Española de la Lengua es una de ellas. Es muy fácil introducir en una programación un par de actividades destinadas a conocer las posiblidades de este recurso. No es necesario acudir al aula de informática, los alumnos pueden consultarla desde sus casas o desde una biblioteca pública.
Uno de los objetivos de mi crédito de periodismo es que los alumnos conozcan las ediciones digitales de los periódicos de mayor tirada en lengua castellana. Las conozcan y aprendan a manejarlas. Se trata, más o menos, de enseñarles a leer un periódico digital. Una herramienta de información es, en este crédito, un objetivo didáctico.

¿TICS? (1)

El encargado de la revista de mi instituto me ha pedido que escriba --nada, cuatro líneas, una cosita de nada-- sobre el uso de las tics en un crédito de periodismo que impartí a lo largo del segundo trimestre de este curso. Añade que sería interesante saber cómo han incorporado los profesores del instituto las tics.
Y como quiero que se tenga entera noticia de ello, decidí no tomarlo por la mitad sino por el principio. Y aquí me tenéis, dispuesta a ello.
Ante todas las cosas, debo decir que a mí la palabra tics no me gusta. No me gustan las siglas porque ocultan. No me gustan la siglas porque en su afán de ocultación ponen barreras a la comunicación, los expertos lo llaman ruido. La palabra tics me parece ruido, ...y pocas nueces.
La sigla tic procede de la expresión tecnología de la información y la comunicación: eso que antes se llamaba informática (del francés informatique, acrónimo de información automática), a la que se sumó, años más tarde, Internet.
Creo que los profesores de mi instituto --y en general-- han incorporado las ventajas que proporcionan la informática e Internet de manera natural a su práctica docente.
Yo empecé cuando la fotocopia era una lujo y ciclostil significaba 'tecnología punta'. Cuando se popularizó la fotocopiadora, llegó el tiempo del "recorta y pega". Tremendos exámenes con textos ennegrecidos por los bordes. Los procesadores de texto mejoraron la presentación de nuestros escritos. Llegó el escáner y pudimos anotar los textos. Editábamos, un progreso. Y, por fin, Internet, un banco de datos casi infinito o infinito, todos los textos o casi todos los textos a nuestro alcance.
Hemos incorporado las ventajas que no ofrecía la informática naturalmente. Sin ruido.
Y mucho más. Pero, voy a dejar aquí este artículo. Los iniciados a esto lo llaman post. Otra palabra que no me gusta, que me parece ruido. Prometo continuar para responder a mi compañero que me ha pedido le escriba...